Nadia

publicado en: autonomía, en compañía | 0

[Con Lidia Ucher]

de Nadia y el mundo

 

Nadia llega a casa.

Pasea su ciudad ensoñando ser turista.

Entra en la oficina de turismo del ayuntamiento, pregunta por su amiga Mai. Acepta un plano desplegable y con él en la mano cruza la plaza.

 

Siente una paz en su cuerpo inexplicable, inabarcable, como una luz intensa que le cura toda la pereza acumulada durante días en su casa de acogida de la capital. No sabe bien que le ha llevado a recorrer velozmente todo el corredor mediterráneo, sin pausa, y caminar las calles de las ciudades que la han visto nacer, soñar, vivir cada segundo intensamente, sentir sin pausa y sin límites: 

amar, besar, despedirse, abrazar, llorar, reír y conversar con sus amantes.

 

Charlas por los muelles, las atarazanas, castillos de fuegos artificiales, fiestas de los poblados marítimos, músicas alocadas,

sonidos de viento y gaviotas navegando libres nuestro mar, barcas esperando en la orilla sin timón ni marinero ni remos con los que surcar las olas del mar.

 

Habla con ellas de ellos,

los hombres,

los que nos disfrutan sin cuidarnos, los que nos quieren sin quedarse,

los que nos hablan sin preguntarnos,

los que nos llaman sin escucharnos,

los que entran sin llamar, pasan sin esperar, los que no quieren llaves ni permisos,

los que no quieren compromiso,

 

ni con ellos ni sin nosotras,

 

que ni viven sus vidas ni nos dejan vivir las nuestras,

los que nos quieren exóticas pero no locas,

 

porque la locura es suya,

 

los que proclaman su anarquía en formas olvidando modos,

 

porque la anarquía es suya,

 

los que nos entristecen, nos dejan desnudas en la calle y con la duda, de si son o se lo hacen,

de si sienten o sufren, de si nos ven o nos inventan,

de si nos sueñan o se nos acuestan,

de si piensan

o revolotean pájaros en su cabeza,

de si sienten mariposas en el estómago

o solo es desgana de vivir,

 

compartir,

comprometerse,

luchar,

 

amar de verdad y no jugar a dejar morir lo que nos queda de vida.

Sueña con los que acompañan con ideas, con sonrisas, bailes

y pocas preguntas,

pero bien hechas.

 

Los que admiran tu entrega, tu respeto por sus propias ideas, y te lo demuestran.

Los que comparten, sus miedos y sus alegrías, su pan y su poco saber hacer,

su humildad y sus ganas de amistad, de apoyo mutuo,

de viajar para regresar, de irse para volver, de salir contigo

 

#Veomujeres cerrando bares e irse a casa solas,

como lo sabemos hacer,

de la misma manera que los hombres cierran los bares y se van a casa solos,

como lo saben hacer,

de la misma manera,

igual, igual, igual.

 

#veomujeres
Foto de Yolanda Polo. Teatro Sanpol (Madrid). Concierto “Violencia machista, no gracias”. Noviembre 2016.

 

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[... y contigo]

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